domingo, 21 de junio de 2009
¿Será posible que al estar tan ocupados en buscar, perdimos la capacidad de encontrar? ¿Será que buscamos algo que no existe? ¿Será que vivimos el amor bajo la premisa histérica de deseo en tanto no soy deseado? Somos las dos. Todos somos geminianos. Sujeto divididos. Queremos una cosa y hacemos lo opuesto. ¿Por qué hacemos eso? Quién sabe. Es la naturaleza humana. El más contenido tiene su cara desatada, y el más bueno, su cara bestial. Y esa dualidad nos da volumen. No somos planos de una sola cara. Una de esas fuerzas ocultas va a ganar en algún momento. Y cuando pase eso, se va a definir quién somos de verdad. A veces en el acto de odiar, amamos. Y en el de rechazar, deseamos. Porque aunque no lo soportemos, somos contradictorios. La contradicción nos mantiene vivos, nos hace avanzar. Y eso es lo que importa, ¿o no? Una parte nuestra dice sí, y la otra no y en esa contradicción está la vida.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)












No hay comentarios:
Publicar un comentario